Expulsado de forma insólita un miembro del jurado del juicio del crimen de los tirantes

“Es la primera vez que se da en una ley que lleva 25 años de vigencia”, ha dicho Enrique Trebolle, abogado de la acusación particular. La juez ha tomado la decisión por el comportamiento que tuvo en la primera jornada del juicio


El acusado, Rodrigo Lanza, y el letrado que le defiende, Endika Zulueta. POOL

or primera vez en los 25 años que lleva funcionando el jurado en España -así al menos lo han manifestado los letrados del juicio del crimen de los tirantes– un miembro del jurado ha sido expulsado de un juicio. Así lo ha decidido la magistrada María José Gil Corredera, en la sexta sesión del juicio en la que las partes están aún exponiendo sus conclusiones e informes finales. La expulsión obedece al comportamiento que el jurado número 2 tuvo en la primera jornada del juicio, celebrada el pasado lunes 7 de septiembre.

El jurado en cuestión interrumpió la sesión en varias ocasiones y se dirigió al abogado de la defensa, Endika Zulueta con expresiones como “flaco favor está haciendo a su defendido” cuando Zulueta pidió que le quitaran las esposas al acusado antes de entrar en la sala o “cómo no va a querer matarlo con las patadas que le da en la cabeza” en otro momento de su exposición. Llegó a pedir también que se hicieran recesos cada determinadas horas porque tenía que fumar.

Y según ha revelado hoy el abogado de la acusación popular, que ejerce Vox, también, se negó en un primer momento a realizar el juramento del jurado. “Cuando usted lo exhortó a prometer, dijo que ni juraba ni prometía, hizo una señal al cuadro que tiene usted por encima [el del rey], usted le hizo una advertencia y él dijo “juro, juro”.

“INTOLERABLE”

En la segunda sesión del juicio, que se celebra en la Audiencia Provincial de Zaragoza, el abogado de la defensa pidió por escrito la recusación de este miembro del jurado por “contaminar con sus consideraciones previas al resto de miembros del jurado”.

“Es intolerable”, “es un pitorreo”, dijo la juez sobre su actitud. Finalmente, tras consultar con las partes y discutir si era el momento procesal adecuado para hacerlo, permitió que siguiera formando parte del tribunal del jurado con advertencia de multa. El afectado pidió disculpas y dijo que no se volvería a repetir. Tanto la acusación particular como la popular, ejercida por Vox, pidieron que se quedara.

La víctima, Víctor Laínez, de 55 años. EL MUNDO

Aunque no ha vuelto a protagonizar más incidentes a lo largo de la semana, hoy, sin embargo, la magistrada ha cambiado de opinión, quizás intentando evitar que el juicio pueda ser de nuevo anulado por esta causa . “Hizo manifestaciones que podrían implicar animadversión hacia el letrado de la defensa y su cliente”, decía la magistrada antes de pedir su sustitución por uno de los dos suplentes.

“Tenía que haber tomado usted esa decisión en su momento y no ahora”, ha protestado Zulueta, al considerar que el expulsado, al haber formulado cuestiones a los testigos y peritos, ha influido igualmente en el resto del tribunal. “Sigue estando el jurado contaminado porque ha realizado preguntas una persona que tenía una idea preconcebida sobre el fallo y una animadversión, al menos aparente, sobre el letrado de la defensa”, añadía.

“COMPORTAMIENTO EXQUISITO”

“Es una circunstancia que es la primera vez que se da en una ley que lleva 25 años de vigencia. Por lo tanto se trata de una situación absolutamente excepción”, decía Enrique Trebolle, abogado que representa a la familia Laínez. “No cabe recusación porque estos señores están actuando como poder judicial y esta persona puede cometer el error de no saber las reglas del juego. Luego su comportamiento ha sido exquisito”, añadía manifestando su oposición. El abogado de Vox, que también se ha mostrado contrario a la expulsión, ha manifestado a la juez que no se daban las circunstancias legales para recusarlo.

Este incidente ha quitado protagonismo al resto de la sesión en las que las partes exponían sus argumentos y conclusiones finales. Lo han hecho todas las partes a excepción de la defensa, que ha leído sus conclusiones pero no ha presentado su informe final. Endika Zulueta, abogado de Rodrigo Lanza ha pedido el aplazamiento de su intervención a mañana por la hora y para atender a un problema personal grave.

La fiscal, Ana Cabeza, la primera en intervenir, ha pedido 25 años de prisión por un asesinato agravado por motivos ideológicos. Ha sostenido que Lanza atacó a Víctor Laínez “por la espalda”, que le propinó “un golpe por detrás muy fuerte” sin que la víctima tuviera posibilidad de defenderse, actuando por tanto con alevosía, y que, una vez Laínez cayó “inconsciente” al suelo, “lo remató” propinándole “golpes y patadas de forma reiterada”.

La Fiscalía ha establecido, citando a los forenses del Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA) que realizaron la autopsia, que la muerte no se produjo como consecuencia de un único golpe, sino de los “múltiples traumatismos craneoencefálicos que provocaron un importante edema cerebral”.

El anterior jurado -el juicio se repite tras se anulado el anterior por falta de motivación del jurado en sus respuestas- estimó que causa más probable de la muerte de Laínez fue el fuerte impacto que se dio en la cabeza, tras la oreja, al golpearse en la caída al suelo y que no falleció directamente por los golpes que le dio Lanza.

“Los forenses mantienen que esa lesión no se puede producir por la caída al suelo porque existen otras zonas más salientes de la cabeza. Tendría que haber también lesiones en el hombro, en la clavícula, e incluso en la cabeza y no las hay”, ha dicho la fiscal al jurado.

También ha negado la teoría de la defensa de que Laínez falleciera a consecuencia del paro cardíaco provocado porque la víctima padecía una microcardiopatía dilatada, es decir, que tenía un corazón más grande de lo normal. “Ese corazón no presentaba ninguna anomalía ni lesión”, ha dicho en referencia a los resultados de la autopsia, “y Víctor Lainez no estaba sometido a ningún tratamiento para esa patología si es que era tan grave…”.

La fiscal ha destacado también que el el corazón de Laínez seguía funcionando cuando la familia, de acuerdo con los médicos que lo atendían, decidió desconectarlo. “Lo que no funcionaba era el cerebro”, ha dicho.

Sobre la posibilidad de que Laínez atacara a Lanza con una navaja o cuchillo, como sostiene el acusado para esgrimir legítima defensa, la fiscal ha puesto de relieve la contradicción de que Lanza en su primera declaración situó la navaja en la mano izquierda de Laínez y el amigo que lo acompañaba aquella noche, el único testigo que vio el supuesto arma blanca, lo colocó en la mano derecha.

“El propietario del bar no ve que Víctor lleve ninguna navaja ni ningún cuchillo ni similar. Ningún testigo la ve, ni en la mano de Víctor ni en el suelo. Cuando llega la Policía, examina el lugar y no localizan nada, ni siquiera en las ropas de Víctor Laínez, y en el estado en que estaba es imposible que la ocultara”, añadía negando la existencia de un cuchillo.

“¿Qué intención movió al acusado, matarlo o sólo lesionarlo?”, se preguntaba la fiscal. “La intención del acusado era la de acabar con la vida de Víctor y no únicamente lesionarlo y golpearlo, porque ya con el primer golpe por detrás a traición lo lógico es que el acusado hubiera desistido de su acción de agredirle, algo que hace de forma continuada ya después aprovechándose de la situación de desvalimiento en la que se encuentra su víctima”

La fiscal ha rechazado también que Lanza pudiera haber actuado movido por un miedo insuperable, uno de los eximentes que exime la defensa, porque siguió a Laínez cuando éste regresó al bar tras un primer enfrentamiento en la zona de salida. “¿Por qué no huye el acusado en ese momento si realmente tiene tanto miedo? Había perdido de vista a esa persona que tanto le aterraba…”

Y ha fundamentado su petición de asesinato por motivos ideológicos no en los tirantes de la bandera de España que llevaba la víctima sino en lo sucedido en el primer encuentro que Lanza y Laínez tuvieron en la barra del bar.

Según refirió Lanza a sus amigos, le dijo a Laínez que era “un facha, un fascista, y que no quería fascistas en el barrio” y Laínez que respondió que Él era “un sudaca y que se marchara a su país. “Todos los testigos intuyeron, por las características físicas y estéticas de ambos, que se debía a motivos ideológicos”, decía la fiscal describiendo a Lanza como de “ideología antisistema”. “Pertenece al movimiento okupa y antisistema y además es muy activo”.

Tanto la acusación particular como la popular, ejercida por Vox, han pedido 25 años por asesinato por motivos ideológicos como la Fiscalía, pero solicitan además el agravante de ensañamiento. “Después del golpe, cuando cae al suelo, Laínez sufrió”, ha sostenido Enrique Trebolle, abogado de la familia de la víctima. “Laínez sufrió por los golpes que no eran absolutamente necesarios para causar la muerte. Con una patada se mata. Hubo infinidad de patadas, la brutalidad y la falta de piedad fue total”.

UNA NAVAJA QUE NO APARECE

A falta de la lectura de su informe final, en sus conclusiones el letrado de la defensa ha mantenido que Rodrigo Lanza merece la absolución al estimar que actuó en “legítima defensa”, en un “arrebato” y movido por un “miedo insuperable”, además de “bajo los efectos del alcohol” y convencido de que Laínez lo atacaba con un cuchillo.

Según la defensa, Rodrigo Lanza actuó “presa del pánico” al ver que Laínez “intentaba agredirlo con una navaja o arma blanca similar similar”, o al menos convencido de que la llevaba, “temiendo por su vida y con la única intención defenderse”.

La teoría de la defensa es que alguien pudo retirar el cuchillo o navaja del lugar de los hechos. “Antes de que llegara la ambulancia, entró en el local una persona que manifestó ser amigo de Víctor Laínez, quedándose cerca del mismo hasta que llegó la ambulancia y la Policía desalojó el local, sin que en ningún momento fuera identificado por la Policía. Ni la navaja ni el teléfono móvil del señor Laínez fueron encontrados por la Policía en el lugar de los hechos”, decía el letrado Endika Zulueta.

Para esta parte no ha quedado acreditado durante el juicio que la agresión se produjera “por motivos ideológicos” y tampoco que Laínez estuviera consciente cuando Lanza lo golpea ya en el suelo, lo que implicaría “ensañamiento”.

La defensa ha apuntado como posible causa de la muerte la parada cardiaca que Laínez sufrió tras recibir los golpes y ha señalado que ésta pudo ser ocasionada por el problema que sufría en su corazón. “Los facultativos de la ambulancia estuvieron más de 30 minutos intentando reanimar a Víctor Laínez consiguiéndolo finalmente. Dados los antecedentes médicos de Víctor Laínez la parada cardiaca sufrida pudo ser determinante para su muerte”, ha dicho.

Según la defensa, “Víctor Laínez presentaba una única lesión en el cráneo potencialmente mortal, consistente en fractura de hueso temporal derecho”, lesión que “pudo ser causada al caer Víctor Laínez al suelo tras el fuerte puñetazo de Rodrigo Lanza e impactar la región lateral derecho de su cráneo contra el suelo”.

“Rodrigo Lanza actuó en todo momento por el profundo temor a perder la vida sin que tuviera influencia la supuesta ideología política del señor Laínez. Rodrigo actuó altamente influenciado por un instinto de supervivencia. Rodrigo no tuvo en ningún momento intención de matar al señor Laínez ni se pudo imaginar que su acción pudiera producir la muerte. El alcohol ingerido por Rodrigo afectó gravemente a sus facultades cognitivas y/o volitivas, lo que potenció el efecto amenazador de las situación sin que percibiera otro medio para evitar la agresión contra su vida que actuar tal y como lo hizo”, concluía la defensa.

“El estado de pánico sufrido por Rodrigo con plena representación de su propia muerte junto con la afectación alcohólica descrita provocó que en el concreto momento de los hechos sufriera una reacción en cortocircuito, una perturbación mental fugaz que anuló su capacidad de entender y comprender en ese momento lo que estaba sucediendo”, añadía .

Fuente: EL MUNDO